Don es un héroe de aquella época, villano de hoy. Atractivo, inteligente, ambicioso, carismático, reflexivo, frÃo, a veces sin escrúpulos, egoÃsta. Un genio entre los publicistas, adicto a la nicotina y al alcohol. Con una hermosa y buena esposa, dos hijos, y algo más.
Su rutina diaria consiste en levantarse temprano, ir al trabajo y vender las ideas más exitosas a los clientes de la compañÃa más prestigiosa de publicidad de toda Nueva York.
Sus colegas lo mismo lo adoran que lo odian. Al menos, pues, lo respetan. Su palabra vale oro. Su jefe también lo tiene en gran estima. Su esposa lo tiene en el mismo concepto. Su nueva secretaria, una pueblerina inexperta, con tan sólo verlo sabe que él es el hombre a quien debe seducir para llegar a lo alto.

